Lun. Jul 6th, 2020

Primicia: Los abogados también se enferman

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Por Leonel Rodriguez – Abogado CAER 7426

“Los jueces duermen la siesta” parafraseaba de una canción, un distinguido profesor de Derecho Procesal de mi facultad, en Santa Fe. Con ello, desde su lugar de Juez y docente, nos convocaba a ser prudentes en el futuro ejercicio profesional, recordándonos –aunque pareciera innecesario- que los jueces son humanos, que pueden equivocarse, pueden enfermarse y que tienen una vida como la de cualquier persona, con otras obligaciones además de las propias del cargo y el mismo derecho que todos a disfrutar de la vida.
Olvidaba, sin embargo, el distinguido profesor –y en ese entonces los alumnos no lo advertíamos- la humanidad del resto de los operadores jurídicos, entre ellos con un rol protagónico, el de los letrados.
La reciente sanción de la Ley 10745 de Licencias para Profesionales de la Abogacía (nombre que arbitrariamente he decidido acuñarle), viene a paliar una situación en la cual, el ejercicio responsable de la abogacía, supone eliminar de nuestras vidas cualquier contingencia a la que está expuesta toda persona, en pos del éxito o la eficiente defensa en juicio.
Entre Ríos, siguiendo el modelo de ley de licencias tucumano (Ley 7035), cuenta ahora con un régimen especial, aplicable en el marco de procesos judiciales, que reconoce una licencia de 15 días a favor de los letrados, utilizable en forma continua o alternada, ante específicas eventualidades o contingencias (accidente, enfermedad inhabilitante, fallecimiento de cónyuge, padres, convivientes, hermanos, caso fortuito y fuerza mayor). Se establece además una licencia por maternidad/adopción de 15 días hábiles, de 5 para paternidad/adopción y finalmente una licencia por motivos personales de 10 días, sin expresión de causa.
Como efecto de la concesión de la licencia, se suspenderán las audiencias y los plazos en curso, y las notificaciones efectuadas durante la licencia se considerarán practicadas en el siguiente día hábil. Cuando la licencia sea otorgada “sin expresión de causa” no afectará a las audiencias ya fijadas y notificadas y a los plazos en curso antes del otorgamiento de la licencia, lo que resulta acertado desde mi punto de vista a fin de evitar una modificación deliberada de los plazos procesales.
La Ley establece el procedimiento para su funcionamiento, los organismos involucrados, las cargas y obligaciones de cada uno: el profesional, el Poder Judicial y el Colegio de Abogados, Provincial y Seccional.
Resulta difícil pronosticar cómo funcionará una ley tan esperada por los abogados de nuestra provincia. Sinceramente, los letrados deseamos que funcione cabalmente, pues de ello depende mejorar nuestra calidad de vida: no es raro y a muchos nos ha pasado no poder faltar a una audiencia impostergable aun en situaciones de fallecimiento de un ser querido, o ver en tribunales a las abogadas embarazadas, trabajando hasta que sus cuerpos resisten, o sencillamente, no encontrar el momento para el descanso, por la fatalidad de los plazos.
No obstante, analizando la situación actual, creo que el éxito de su implementación dependerá más que nunca de los agentes involucrados: los profesionales, quienes deberemos usarlas razonablemente y con lealtad hacia los colegas, evitando su uso abusivo o con fines distorsivos del proceso; el Colegio de Abogados, que deberá modernizar la tramitación de sus expedientes a fin de lograr rapidez y eficiencia, además de contar con suficiente personal humano para poder dar respuesta, en tanto las nuevas licencias suponen una nueva carga para la Institución que cuenta con muy reducido personal; y finalmente, de parte de los señores Jueces y Juzgados, que deberán ser respetuosos del derecho reconocido en cabeza de los letrados, quienes contra todo estadística, también se enferman.